A propósito de la situación epidemiológica que vive Colombia por la Fiebre Amarilla, resulta imperante que el Táchira, por ser una entidad fronteriza, asuma la responsabilidad individual y colectiva de protegerse contra la enfermedad, es por ello que Corposalud, siguiendo los lineamientos de la presidenta Delcy Rodríguez y la ministra Nuramy Gutiérrez, ha dispuesto reforzar la vigilancia, vacunación y control del vector en la región andina.


Para Reggie Barrera, jefe de la División de Epidemiología, es importante que la población recuerde que la vacuna antiamarílica se encuentra disponible en los centros de vacunación, para que sea aplicada al grupo de edad correspondiente. «Quien no tenga la vacuna debe acudir al centro de salud para recibirla y pueda tener la tarjeta que avale la protección».

El galeno insistió en que, a la par de la vacunación, existen otras dos herramientas para prevenir y controlar la Fiebre Amarilla, que son la vigilancia epidemiológica y el control de vectores.

La vigilancia, consiste en buscar en las personas enfermas que acuden al centro de salud, casos febriles con ictericia y hemorragia y además detectar las epizootopias, es decir el comportamiento anormal de los monos que se consigan en las comunidades. Con estas dos acciones, se logran detectar los casos de manera temprano y se previene la muerte del paciente.

Finalmente, añadió Barrera, es preciso atender al llamado a controlar el vector, que es el mismo que transmite el dengue. «La idea es que se disminuya la población del mosquito Aedes aegipty en las comunidades».

Acciones que están avaladas y promueve el gobierno de Freddy Bernal y la autoridad única de salud, Rafael Medina, para la protección del pueblo del Táchira.

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