El analista Luis Vicente León, indicó a través de sus redes que, sin embargo, la recuperación económica de Venezuela no es solo un problema de expectativas, “es un tema de ejecución y es necesario empezar lo más pronto posible».

Humberto Contreras/InfoRéplica+


El proceso de apertura económica en Venezuela, hoy materializado en la nueva arquitectura de licencias petroleras, la reforma de la Ley de Hidrocarburos y el estímulo a la inversión privada en sectores estratégicos como minerales, electricidad e infraestructura, “está generando expectativas positivas y atrayendo a numerosos inversionistas que hoy exploran oportunidades en el país”.

Así lo publicó en sus distintas redes sociales el reconocido economista y presidente de la consultora Datanálisis, Luis Vicente León, quien precisa además que muchos de esos inversionistas están descubriendo algo importante, como es que las oportunidades no están solo en el petróleo, sino que también están en todos los sectores que deben reconstruirse para sostener la recuperación del país, como infraestructura, sistema financiero, servicios, comercio, agroindustria, tecnología y, sobre todo, talento humano.

El reto es enorme, afirma el especialista, y recordó que Venezuela viene de años en los que muchas cadenas productivas fueron afectadas y una generación clave emigró, por lo que tomará tiempo reconstruirlas. Mientras tanto, asegura el analista, ocurre algo interesante: la mejora está ocurriendo primero en la mente de la gente y después en su bolsillo.

En ese sentido, agregó que actualmente, más de 75 % de los venezolanos cree que su situación económica va a mejorar pronto. Pero, explicó, esa expectativa aún no se refleja plenamente en ingresos ni en la actividad económica, que sigue marcada por inflación, la devaluación y la brecha cambiaria, cerrar la cual, es el desafío central, indicando que para ello se requiere decisiones concretas.

En ese sentido, mencionó decisiones como garantizar que los recursos petroleros que ya se generan fluyan al sistema económico de forma más predecible, rápida y planificada; Abrir el acceso al financiamiento multilateral, incluyendo organismos como el FMI, para apoyar la estabilización monetaria y financiar infraestructura crítica; Facilitar el uso productivo de los recursos venezolanos congelados en el exterior, y modernizar la Ley del Trabajo para permitir aumentos significativos del ingreso real sin comprometer la sostenibilidad de empresas y Estado.

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