La Universidad de los Andes albergo miles de fervientes en Dios, y que fue el escenario de un profundo acto de fe, solidaridad y unión, al realizar una vigilia en memoria de todas las almas que cambiaron de paisaje tras el devastador terremoto del pasado 24 de junio en nuestro país, afectando principalmente a Caracas, La Guaira y Litoral central.


En un momento donde las palabras se quedan cortas, encendimos una luz para elevar una plegaria sincera por el descanso eterno de las víctimas, por el consuelo de sus familias y, muy especialmente, por la fuerza, vida y pronto rescate de quienes aún se encuentran atrapados bajo los escombros.

Hoy, el país entero se une en un mismo dolor, pero también en una misma fuerza. Una vez más, la adversidad nos demuestra que no hay frontera ni distancia cuando se trata de apoyarnos. Demostramos, con el corazón en la mano, que juntos hacemos más.

Nuestros pensamientos y oraciones siguen con cada uno de los afectados y con los héroes que trabajan sin descanso en las labores de rescate.

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