La historia sísmica de Venezuela está ligada inexorablemente a la Falla de Boconó. Ciudades como Mérida, El Tocuyo y San Cristóbal, han sido afectadas en siglos pasados por su comportamiento cíclico, señala IA.

Humberto Contreras/InfoRéplica+

Un “doblete sísmico” es un fenómeno en el que dos terremotos importantes, de magnitud muy similar, ocurren casi al mismo tiempo y en una zona muy cercana, diferenciándose de las réplicas. En términos muy simples, es el fenómeno que ocurrió en nuestro país el miércoles 24 de junio, y cuyas consecuencias definitivas aún no se han dimensionado.

 

De acuerdo con informaciones obtenidas de distintos medios, y con la ayuda de IA, el núcleo científico de este desastre se encuentra en la estructura sismogénica más importante del país: la Falla de Boconó.

Científicamente se explica que la Falla de Boconó es el sistema geológico más activo y peligroso de Venezuela, y el duplete del pasado 24 de junio lo ha vuelto a poner en el primer plano de la agenda nacional. Los dos potentes sismos, uno como premonitor de magnitud 7,2, seguido casi de inmediato por otro principal de 7,5 grados, estremecieron el territorio nacional, dejando una profunda huella de destrucción física y pérdidas humanas.

La Falla de Boconó

Es la estructura geológica más importante y activa del occidente de Venezuela. Se extiende a lo largo de una franja de entre 500 y 800 km. de longitud, que nace en la depresión del Táchira, muy cerca de la frontera con Colombia, y con dirección suroeste-noroeste del país; atraviesa paralelamente toda la cordillera de Los Andes, hasta llegar al Mar Caribe en el área de Morón, sitio este que fue determinado por la Fundación Venezolana de Sismología, Funvisis, como el epicentro de la hecatombe. Ya en Morón, la falla se interna en el mar Caribe, por donde se desplaza hasta volver a entrar a territorio venezolano por el golfo de Cariaco.

La falla de Boconó se mueve de forma lateral con una tasa de desplazamiento de aproximadamente 10 mm por año, (un metro cada cien años), lo que genera una enorme acumulación de tensión a lo largo de décadas o siglos.

Geológicamente esta falla representa la frontera de contacto activo donde interactúan la Placa del Caribe y la Placa de América del Sur. Se trata de una falla de tipo transcurrente dextral que, en Geología Estructural, es una falla de “desplazamiento lateral hacia la derecha”.

Lo ocurrido el 24 de junio no fue un sismo convencional con réplicas menores. Los expertos lo clasifican como un «doblete sísmico». El primer impacto, con epicentro reportado preliminarmente en la región noroccidental de Yaracuy, liberó una energía masiva que desestabilizó de forma inmediata los segmentos contiguos de la falla.

Apenas unos segundos después, el segundo movimiento agravó el escenario, extendiendo la sacudida y colapsando estructuras ya debilitadas en Caracas y La Guaira. Los satélites de radar de última generación, como el NISAR de la NASA, revelaron espectaculares desplazamientos horizontales de la corteza terrestre a lo largo del eje norte-costero, confirmando la naturaleza lateral y violenta de la ruptura sísmica.

Un recordatorio histórico y humano

La historia sísmica de Venezuela está ligada inexorablemente a la Falla de Boconó. Ciudades como Mérida, El Tocuyo y San Cristóbal, han sido afectadas en siglos pasados por su comportamiento cíclico, señala IA.

La tragedia del 24 de junio, con su lamentable saldo de miles de heridos, fallecidos y graves daños en el patrimonio histórico y habitacional, reabre un debate crucial para el periodismo y la sociedad civil: la necesidad imperiosa de adecuar las infraestructuras a las normativas sismorresistentes y educar a una población que convive cotidianamente, muchas veces sin saberlo, sobre el lomo de un gigante dormido.

Preguntamos a IA, ¿con qué periodicidad ocurren los dobletes sísmicos? Para empezar, señala, es importante destacar que no existe una «periodicidad» o ciclo regular para los dobletes sísmicos en el sentido de que ocurran cada cierto tiempo predecible, pues son eventos espontáneos y poco comunes que dependen de la interacción directa y la acumulación de tensión entre fallas geológicas muy cercanas.

En términos de frecuencia estadística global, realmente son fenómenos inusuales: Son un porcentaje muy pequeño de la actividad sísmica mundial, habitualmente entre 1 y 2 % de todos los grandes terremotos registrados.

— En lugar del patrón clásico de un terremoto principal seguido de réplicas más pequeñas, explica IA, en un doblete ocurre un primer evento que, por transferencia de esfuerzos, llamada técnicamente transferencia de esfuerzo de Coulomb, desestabiliza casi de inmediato una sección adyacente de la falla o una falla vecina, lo cual desencadena un segundo terremoto de magnitud muy similar, generalmente con una diferencia menor a 0.5 grados, en un lapso que va desde segundos o minutos hasta, incluso, unos pocos días.

Dos ejemplos históricos de dobletes sísmicos, de los más documentados y devastadores en la sismología moderna, son el “Doblete de Turquía y Siria” en febrero 2023, uno de los ejemplos más potentes y recientes de cómo interactúan los sistemas de fallas complejas. El 6 de febrero, un terremoto de magnitud 7.8 sacudió el sur de Turquía y el norte de Siria a las 4:17 hora local, originado en la falla de Anatolia Oriental.

Apenas 9 horas después, a las 13:24 hora local, el segundo, de magnitud 7.5 golpeó la región. Este segundo sismo no fue una réplica. Ocurrió en una falla adyacente, la falla de Sürgü, que colapsó debido a la enorme transferencia de tensión del primer sismo. La combinación de ambos devastó por completo la infraestructura de la región.

El Doblete de las Islas Kuriles es un caso fascinante para la ciencia porque el intervalo fue de varios meses, pero los sismos estuvieron íntimamente conectados en la misma zona en el Pacífico. El primer evento, 15 de noviembre 2006, fue de magnitud 8.3, y sacudió la fosa de las Kuriles. El segundo ocurrió el 13 de enero de 2007, dos meses después, de magnitud 8.1 casi en el mismo sector. La diferencia es que este segundo sismo fue “de tensión extensional”, provocado directamente por los cambios de esfuerzo que el sismo de 2006 dejó en la placa tectónica.

Para concluir, IA nos deja una nota, como dato: Los dobletes sísmicos desafían los protocolos de emergencia tradicionales. Mientras los equipos de rescate y la población civil asumen que lo peor ya pasó, tras el primer sismo, y están en labores de evacuación o rescate, el segundo gran impacto ocurre en estructuras que ya están severamente debilitadas, lo que multiplica exponencialmente el peligro.

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