Este evento es el resultado de una alianza estratégica entre el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Gobernación del Estado Táchira, el Instituto Autónomo para el Desarrollo de la Economía Social del Estado Táchira (FUNDESTA) y la UCAT, con la participación de estudiantes de 14 universidades regionales y la Universidad Libre de Cúcuta.
MaríaL.VV/InfoRéplica+
En el congreso las juventudes a través de mesas de trabajo realizaron discusiones que sean vía para fortalecer el empleo, las políticas universitarias, economía y tecnología, salud mental, movilidad humana y desarrollo territorial. Enfatizaron que el territorio es un «constructor social» y que el desarrollo debe centrarse en la calidad de vida de las personas, integrando los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) desde una base local. Con el apoyo de ACNUR, se analizó la integración socioeconómica de migrantes, refugiados y retornados, valorando no solo sus necesidades, sino sus capacidades y experiencias para aportar a la sociedad.
14 Universidades regionales y la universidad de Cúcuta
El encuentro marca un hito en la construcción de política pública binacional a través del instrumento «Voces de la Frontera». Iniciativa que busca integrar formalmente las propuestas de las nuevas generaciones en la planificación del desarrollo regional.
Para el gobernador Freddy Bernal, el congreso de la juventud, desde el sector universitario es la base y motor en el planeamiento del futuro regional: «Hemos venido hoy a saludarlos, alimentarnos de ellos y decirle al Táchira que, por encima de las dificultades, vamos adelante. Los jóvenes son elemento fundamental en la transformación, el crecimiento y el desarrollo».
Por su parte, Eduardo López Mancisidor, representante residente del PNUD, destacó que la juventud es el actor social que genera mayor confianza para liderar el progreso del país, y anunció que los resultados de este congreso se integrarán en un capítulo específico sobre juventudes dentro de la Hoja de Ruta para el Desarrollo de la Zona Económica Binacional Táchira-Norte de Santander: «Este congreso permite concretar esa ambición binacional. El documento generado se incorporará formalmente a una nueva versión de la hoja de ruta Táchira-Norte de Santander, asegurando que las demandas juveniles se traduscan en políticas públicas concretas».
Asimismo, el presidente de FUNDEST, el Dr. Carlos Trompiz, subrayó el impacto de esta actividad en el desarrollo nacional: «Esta visión se está gestando desde el centro de dos países, en el Norte de Santander y el Táchira, donde habita una comunidad de cerca de tres millones de personas que avanzan integradas por un objetivo común».
Agregó que la Hoja de Ruta Binacional «es uno de los trabajos de mayor rigor técnico y científico que se le dejará a la posteridad de este estado, una herramienta de consulta para quienes tengan la responsabilidad de gobernar en el futuro».
La presentación de «Voces en Frontera» se sustentó en un riguroso ejercicio de prospectiva participativa. Los jóvenes, mediante la metodología Signal Studio del PNUD, identificaron más de 70 señales de cambio en su entorno, agrupadas en 16 clústeres temáticos y, finalmente, en 5 ejes prioritarios de acción. Este proceso inició en noviembre de 2025 y se extendió a diversas casas de
Los cinco ejes estratégicos que marcaron las discusiones en las mesas y que fueron asentadas en el documento final «Voces en frontera”.
Como resultado del ejercicio participativo, los jóvenes definieron cinco ejes estratégicos que guiarán las políticas públicas para la región.
En materia de empleo y formación, propusieron reconectar la formación académica con el mercado laboral real, impulsando el primer empleo mediante pasantías remuneradas y una coordinación binacional que frene la migración forzada. Asimismo, sugirieron la creación de un observatorio de empleo juvenil que genere datos confiables sobre salarios, formalidad y oportunidades en la frontera.
El bienestar emocional se posicionó como un asunto público y transversal. Los participantes abogaron por desestigmatizar el cuidado de la salud mental y demandaron la habilitación de espacios seguros en las universidades, con acompañamiento psicopedagógico permanente, como parte de una política institucional de atención temprana.
Ante la compleja realidad monetaria del Táchira como estado fronterizo, donde circulan el bolívar, el peso colombiano y el dólar, los jóvenes plantearon la necesidad de democratizar el acceso a métodos de pago digitales transfronterizos, para proteger los ingresos de la inflación y facilitar el intercambio comercial en la región.
En el ámbito educativo, respaldaron el diseño de currículos alineados con las demandas del mercado laboral binacional, asegurando que la formación profesional responda a las necesidades reales de la zona económica compartida.
Finalmente, hicieron hincapié en la necesidad de un cambio cultural profundo, basado en la empatía, la ciudadanía activa y la construcción de confianza intergeneracional, como base para una sociedad más inclusiva, participativa y comprometida con su propio desarrollo.

